Vuelta al cole en tiempos de coronavirus

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Cristina Zárate Kindelan

Psicóloga Infanto-Juvenil y Terapeuta de Familia
Cristina Zárate Kindelan

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Hemos vivido una pandemia a nivel mundial con la consiguiente crisis económica y sanitaria, y ahora nos tenemos que enfrentar a una crisis a nivel emocional.

Recién aterrizados tras tres meses de confinamiento, cargamos con una mochila repleta de miedos, ansiedad, cansancio, duelos por la pérdida de algún ser querido… Una carga emocional difícil de asimilar si todavía tenemos algunos frentes abiertos: la vuelta al cole.

De cara a la reincorporación de nuestros hijos al colegio, pueden preocuparnos diversas cuestiones que a día de hoy siguen aún sin resolver: ¿Cómo se llevará a cabo? ¿Qué garantías tenemos de que nuestros hijos no se contagien? ¿Habrá algún tipo de medida que facilite la conciliación o volveremos al caos anteriormente vivido? ¿Cómo se adaptarán nuestros hijos después de todo este tiempo juntos? ¿Qué tal llevarán las medidas de distanciamiento?

Se dice que los niños son grandes supervivientes y se adaptan a todo con una facilidad sorprendente, pero es importante que les tengamos en cuenta en todo el proceso de la vuelta al colegio y les facilitemos un espacio donde se les pueda explicar, escuchar y contener emocionalmente. Son muchos cambios a los que se tienen que enfrentar y necesitan nuestra ayuda.

 

A continuación se exponen una serie de puntos para ayudar a los nuestros en esta vuelta al colegio tan inusual.

Reflexión interna: Al igual que ante un aterrizaje de emergencia con despresurización de cabina, lo primero que haríamos sería ponernos nuestra mascarilla de oxígeno para después ayudar a nuestro hijo y así protegerle, ahora, ante esta situación de emergencia mundial, debemos hacer una  reflexión interna sobre cómo nos encontramos para después poder dirigirnos a nuestros hijos y estar preparados para sostener sus posibles miedos.  Es un ejercicio de toma conciencia sobre todo lo que hemos vividos estos meses y cómo nos encontramos al respecto. Probablemente sintamos una mezcla de malestar, cansancio y tristeza. Poniendo nombre a nuestras emociones podremos enfrentar de forma más eficaz nuestro siguiente reto: el comienzo del curso escolar.

A día de hoy no podemos saber con certeza cómo se desarrollará la vuelta al colegio, si tendremos que volver a conciliar trabajo y crianza o cómo evolucionarán los contagios. Esta incertidumbre puede pesarnos más por la carga emocional que llevamos de meses anteriores y es importante tenerlo en cuenta para evitar transmitírsela a nuestros hijos.  Siendo conscientes de cómo nos sentimos, nos adaptaremos más fácilmente a esta nueva realidad, repercutiendo directamente en el clima familiar. No olvidemos que nuestros pequeños miran al mundo a través de nuestros ojos, por lo que si enfocamos la vuelta al colegio con calma y actitud  positiva, es más probable que nuestros hijos también lo hagan.

Conexión emocional: Podemos aprovechar momentos tranquilos para escuchar a nuestros hijos y saber cómo están viviendo la vuelta al colegio. Es importante que validemos sus sentimientos, evitando frases como “No pasa nada”, “No tienes que preocuparte” “No se llora” “No te enfades que mira que feo te pones” y cambiarlo por otras del tipo: “Veo que estás triste por tener que volver al cole, llevamos mucho tiempo juntos y es normal que te cueste separarte de nosotros” o “Entiendo que no te apetezca volver a madrugar, a mí también me cuesta levantarme pronto, si te parece podemos pensar juntos de qué forma te puedes despertar  con más energía”.

Pueden sentir miedo a contagiarse, ansiedad por separarse de sus padres después de tanto tiempo viviendo juntos, enfado por tener que hacer deberes, tristeza, etc. Las emociones son subjetivas y de cada uno, por lo que todas son totalmente lícitas.

Al conectar con sus miedos y preocupaciones y normalizar como se sienten, les estamos haciendo sentir comprendidos y escuchados. Aprenden a expresar sus emociones y a ser más conscientes de ellas. Será nuestro trabajo, analizar posteriormente lo que nos producen a nivel interno para no reaccionar desde nuestro miedo, cayendo en la sobreprotección, evitación, etc.

Anticipar lo que va a pasar: Para sentirse más seguros necesitan que les expliquemos los cambios que habrá en las clases (de higiene, distanciamiento…) Para ello es importante que estemos informados con anterioridad  y sepamos con más claridad cómo se procederá en las aulas. Según se acerque el primer día de colegio, les ayudará saber especialmente a los más pequeños, cómo va a transcurrir el día, qué actividades harán, recordarle que su profesor/a estará acompañándoles en todo momento,  quién los va a recoger, con qué amiguitos se reencontrará, etc. De nuevo, según como lo vivamos nosotros, se lo transmitiremos a ellos, por lo que debemos estar atentos a nuestros sentimientos al respecto.

Si nos expresa o notamos que siente mucho miedo o malestar por separarse de nosotros, no olvidemos que cuando son pequeños somos su fuente de seguridad, podemos fabricar con ellos algún objeto que les calme. Un spray antimiedos, una piedra que hayamos cogido juntos en la playa y pueda tocar, un corazón dibujado en su mano para que nos tenga presentes, su muñeco o peluche favorito; transmitiéndoles nuestra confianza en que podrán lograrlo.

Cambio de mirada: Estamos viviendo tiempos duros y difíciles para todos, pero como padres y madres, está en nuestra mano decidir cómo nos enfrentamos a ello. Desde el problema y con negatividad o desde la oportunidad de cambio y aprendizaje. Si solo vemos lo perdido a nivel académico estamos dejando a un lado las asignaturas tan importantes de vida que han cursado: educación en fortalezas, competencias emocionales, resiliencia, conexión familiar. Materias fundamentales para un desarrollo y crecimiento saludable. Probablemente nunca hayamos estado tan cerca de nosotros mismos ni de nuestros hijos. Intentemos sacar un aprendizaje de toda esta experiencia y afrontar las dificultades que están por llegar  con sinceridad y positivismo, es de esta forma como nuestros pequeños resolverán sus obstáculos en el futuro.

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