Síndrome de Asperger: claves para detectarlo

Acerca de Últimas entradas Anabel QuirogaDepartamento InfantoJuvenil Últimas entradas de Anabel Quiroga (ver todo) Síndrome de Asperger: claves para detectarlo – 29/12/2020 Grupo Técnicas de estudio y Estrategias de aprendizaje – 01/10/2019 Según CONFAE (Confederación Asperger España), este trastorno del neurodesarrollo afecta de 3 a 5 por cada 1000 nacidos vivos ¿Qué es el síndrome de Asperger? El síndrome de … Read More

Según CONFAE (Confederación Asperger España), este trastorno del neurodesarrollo afecta de 3 a 5 por cada 1000 nacidos vivos

¿Qué es el síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo asociado a una alteración neurobiológica, en el que interactúan factores ambientales y componentes genéticos. Algunos estudios indican que tiene su origen en el periodo de gestación, a partir del segundo trimestre de embarazo.

Este síndrome se incluye en el continuo que hoy en día conocemos como Trastornos del Espectro Autista (TEA). A grandes rasgos, aunque cada persona dentro de este espectro tiene sus propias características, los niños/as con Síndrome de Asperger presentan un patrón común caracterizado, especialmente, por comportamientos sociales desajustados y comunicación inadecuada. Las personas diagnosticadas con este síndrome se sitúan en un nivel intelectual dentro de la media o, en ocasiones, por encima de ella. No obstante, su estilo cognitivo es diferente.

¿Cómo puedo detectarlo?

  1. Tienen dificultades a la hora de relacionarse socialmente tanto con niños como con adultos. No les suele gustar participar en juegos y actividades grupales. Les cuesta mucho comprender determinadas situaciones sociales, así como empatizar e identificar emociones propias y ajenas.
  2. Muestran variaciones en aspectos del lenguaje como en el ritmo de la conversación. Suele predominar una monotonía en la entonación, volumen y timbre.
  3. No comprenden el doble sentido y las ironías. Son niños/as que captan el significado literal del lenguaje.
  4. Presentan dificultades en comunicación no verbal; por ejemplo: a la hora de iniciar o mantener el contacto visual. Puede llegar a interpretarse por los demás como una falta de interés, sin embargo, para ellos se trata de una forma de evitar algo que les produce malestar.
  5. Tienden al pensamiento lógico y concreto. En muchas ocasiones les cuesta llegar a un nivel de razonamiento más abstracto.
  6. Pueden interesarse e incluso tener fijaciones en temas u objetos que les lleven a convertirse en expertos.
  7. Desarrollan comportamientos repetitivos.
  8. Presentan resistencias a la hora de gestionar y enfrentarse a los cambios. Las rutinas a las que están sometidos les proporcionan seguridad y confianza, mientras que la incertidumbre les genera ansiedad.
  9. Muestran una mayor torpeza motora y baja capacidad a la hora de mantener el equilibrio.
  10. Tienen una mayor sensibilidad ante gran parte de la información sensorial. Se asustan ante ruidos fuertes, se tapan los ojos ante luces o colores vivos, perciben con más intensidad los olores, etc.

¿Cómo actuar ante la observación de estos síntomas?

Siempre que observemos estos rasgos en un niño/a es muy importante acudir a un profesional.

Llegar a un diagnóstico como es el Síndrome de Asperger es más complejo de lo que parece. Para ello, como en cualquier otro trastorno del neurodesarrollo, es fundamental realizar una evaluación neuropsicológica completa con las pruebas correspondientes, incluyendo una historia clínica que recoja toda la información detallada por parte de los cuidadores principales del niño (familia y escuela). Además, se recomienda la asistencia a neuropediatría para valorar los síntomas de cada caso en particular y la posterior realización, si fuese necesario, de las pruebas físicas y genéticas pertinentes.

¿Tiene algún tratamiento?

La intervención y sus objetivos específicos se diseñarán de forma individualizada, en base a los resultados obtenidos en la valoración, respecto al funcionamiento cognitivo y características personales del niño/a.

El objetivo principal de cualquier tratamiento consiste en el aprendizaje y posterior puesta en marcha de todas las estrategias aprendidas durante la terapia en todos los contextos donde el niño se desenvuelve (familia, colegio y amigos). Es por esto por lo que involucrar al entorno directo del niño en la terapia se vuelve esencial, ayudándoles y acompañándoles en el manejo de las dificultades y reforzando su trabajo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *