¿Qué regalar en Navidad a los más pequeños de la casa?

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El “Síndrome del niño hiperregalado” hace referencia al intento de los padres de compensar con regalos o juguetes el escaso tiempo que pueden compartir con ellos y esto tiene consecuencias nefastas en los niños.
Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) regalar es: “Dar a alguien, sin recibir nada a cambio, algo en muestra de afecto o consideración o por otro motivo”, y dentro de estos otros motivos están, de manera destacada, las navidades.


¿De donde viene la tradición de regalar en Navidad?
Son numerosas las tradiciones culturales las que nos empujan, sin escapatoria, al intercambio de obsequios. En nuestro país, a través del cristianismo, lo relacionamos con las ofrendas que realizaron los Reyes Magos al niño Jesús, aunque cada vez está tomando más fuerza la presencia de ese gordinflón al que conocemos como Papá Noel.

La cuestión es que la Navidad, más allá del sentido religioso, tiene que ver con el intercambio entre nuestros seres queridos, intercambio de comidas, de experiencias compartidas, de tiempo juntos… y también de regalos… cada vez más caros y más numerosos.


En el estudio global de “Tendencias de consumo en Navidad realizado por TNS para eBay en diciembre de 2016 se llegó a una conclusión: el 80% de los niños españoles reciben 5 o más regalos durante estas fiestas y mucho de ellos, según las estimaciones, reciben hasta 10 veces más regalos de los que necesitan; facilidades como la compra online o la apertura de comercios los 365 días parece que también está favoreciendo el aumento de este exceso.

Y ese uno de los problemas de la sociedad actual en la que vivimos, nos movemos en un mundo de sobreabundancia, donde muchas veces, por estas vidas tan estresadas que llevamos, pierde importancia el hecho de compartir frente al regalo material.

Y con todo esto,
¿Qué valores les estamos transmitiendo a los más pequeños?

En los últimos años, debido al cambio que se ha producido en el ámbito laboral de padres y madres, se está desarrollando una tendencia muy peligrosa para el desarrollo emocional de los niños, es lo que se ha denominado como el “Síndrome del niño hiperregalado” que hace referencia al intento de los padres de compensar con regalos o juguetes el escaso tiempo que pueden compartir con ellos y esto tiene consecuencias nefastas en los niños.
Además, una idea errónea que podemos transmitir al regalar abundantemente es que la cantidad es más importante que la calidad, concepto que puede perjudicar mucho al niño.

¿Qué consecuencias tiene en el niño un exceso de regalos?
Pérdida de ilusión: esta es, probablemente, la consecuencia más trágica de esta tendencia consumista. El resultado que obtenemos al hacerles demasiados regalos es “anestesiarlos” emocionalmente, es decir, cuando acostumbramos al niño a recibir regalos en exceso, estos, pierden el valor para él. El niño está sobreestimulado, no puede dedicarles tiempo y atención a todos, es decir, suelen tener más de los que puede disfrutar, lo que hace que no los valoren, pierden su potencial y los ven como algo “normal”.

Unida a esta pérdida de ilusión está también la pérdida de imaginación: el exceso de juguetes anula la fantasía y la imaginación de los niños, esto se ve reforzado por la presencia de las nuevas tecnologías entre estos regalos las cuales favorecen la sobreestimulación. No dejamos que los niños se aburran, lo que impide que desarrollen su creatividad, se lo damos todo hecho. Sin embargo, un niño que experimenta en su entorno, que crea, que imagina, que se mancha, que se cae… tiene un mundo lleno de posibilidades a su alcance y esta capacidad de aprovechar los recursos de los que dispone se convertirá en una habilidad a lo largo de toda su vida.

Empobrecimiento de la gestión emocional: el no poner límites a la hora de regalar a nuestros hijos es una manera de que no sean capaces de manejar la tolerancia a la frustración por no conseguir siempre lo que quieren, eso se acaba convirtiendo en una dinámica familiar: ante cualquier conflicto, se cede a las peticiones de los más pequeños, lo cuál perjudica al niño a ser capaz de regular sus propias emociones.

Pérdida de valores: los niños, al recibir tantos regalos, no valoran el esfuerzo que cuesta conseguirlos. Es decir, aunque los traigan los Reyes Magos o Papá Noel, ellos deben saber que esos regalos tienen un coste y que quizás, haya niños que no reciben tantos.

Todo esto nos lleva a hacernos una pregunta:
¿Qué debemos regalar a los niños por Navidad?

Parece una cuestión fácil pero no lo es, también, los niños desde muy pequeños experimentan la presión y comparativa social, están deseando volver al colegio después de las vacaciones de navidad para presumir de sus regalos con sus amigos y esto se convierte en una competencia: juegan a ver quien es el que ha tenido más regalos y los más caros.
Una de las cosas que podemos hacer como padres para una adecuada elección de los regalos es ayudarles a escribir la carta, viendo el catálogo de juguetes con nuestros hijos podemos limitar qué y cuánto van a pedir. También, es una manera de animarles a expresar sus deseos y fomentar la ilusión y la fantasía, podemos decirles que hagan una lista y que de esa lista los reyes magos elegirán su regalo, ¡no van a poder dormir de la ilusión!. También podemos reflexionar con ellos acerca de la conveniencia de un juguete o de otro, muchas veces piden cosas por la apariencia y no saben ni si quiera en qué consisten y como padres debemos valorar cuál es el mejor juguete para el desarrollo de nuestros hijos.

¿Cuántos regalos son los adecuados?
Algunos expertos, afirman que la cantidad idónea es 4, lo que han denominado como “la regla de los 4 regalos”. Esta regla consiste en seleccionar sólo 4 cosas, basándonos en 4 principios:

    1. Un regalo que pueda usar: como ropa, calzado, accesorios…

 

    1. Un regalo que pueda leer, como Senticuentos.

 

    1. Un regalo que necesite

 

    1. Y el más importante…

 

    Un regalo que realmente desee: para alimentar y fomentar la ilusión

Otra de las dificultades con la que se encuentran los padres es, que además de los regalos que dejan sus majestades en casa, también pasan por las casas de tíos y abuelos, lo que dificulta el control de la cantidad de juguetes que recibe en niño. Son los padres los que deben manejar la situación, a familiares y amigos les hace ilusión comprar regalos para los más pequeños, pero a través de un diálogo sincero y cercano, pueden comprender que el regalar más no beneficia los niños.
Si aún así reciben una avalancha de regalos… también es una buena ocasión para fomentar buenos valores en tus hijos, háblales de que otros niños no tienen tantos juguetes como ellos y anímales a donar alguno que esté en buen estado, de esta manera, además, estás desarrollando la solidaridad en ellos.
Otra parte de la definición de regalar según la RAE es como muestra de afecto, que mejor manera de demostrar el cariño que dedicándoles tiempo de calidad a nuestros hijos, también, además de regalos materiales, podemos regalarles experiencias, está demostrado que las recuerdan en mayor medida que los objetos y que les aportan más felicidad, las vacaciones de navidad son la ocasión perfecta para pasar (y disfrutar) de tiempo en familia (¡y se pueden hacer muchas cosas gratis!)

Las navidades son la mejor época para fomentar la ilusión: las calles de la ciudad decoradas, los villancicos sonando en las tiendas… no permitamos que los niños pierdan ese gran tesoro.

¡Feliz Navidad a tod@s!