“Para que sea considerado acoso entre iguales tiene que haber intencionalidad de hacer daño”

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El pasado mes tuvimos la oportunidad de entrevistar a José Antonio Luengo, psicólogo educativo y miembro de la Unidad contra el Acoso Escolar de la Consejería de Educación, siendo su última publicación la Guía de Ciberbullying: prevenir y actuar.

Según la Consejería de Educación, el curso pasado se denunció en la Comunidad de Madrid 111 casos de acoso escolar, un 38% menos que el anterior (con 179 episodios). La Comunidad de Madrid continúa trabajando por lograr reducir estas cifras y lanza una nueva iniciativa que pretende concienciar sobre la problemática a la sociedad madrileña, haciendo especial hincapié en el campo de la educación.

Bullying o Acoso Escolar ¿Qué término es más apropiado?
Yo prefiero hablar de acoso entre iguales antes que acoso escolar, sino se tiende a que se visibilice esta situación como si germinase en la escuela o como si la escuela fuese responsable de su nacimiento y realmente no es así. La escuela puede ser la responsable en alguna ocasión de que se sostenga la situación o de no intervenir adecuadamente.

¿Qué componentes tienen este tipo de comportamientos?
En primer lugar la intencionalidad de hacer daño, el planificar una acción para dañar a otro, pensar qué es lo que puedo hacer para lograrlo. En segundo lugar está presente el desequilibrio de poder entre el que agrede y quien lo sufre. Es importante tener en cuenta este aspecto ya que la “víctima” dispone de menos herramientas sociales para defenderse y tiene menos protagonismo en su grupo de iguales que aquel que ejerce la violencia. La tercera característica es la repetición de la conducta. Esta es probablemente la más importante y dura ya que no solo se es consciente de que se hace daño sino que se desea seguir haciéndolo.

¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en esta problemática?
Si a todo lo anterior le añadimos las TIC, éstas a veces, desde un punto de vista metafórico decimos que actúan como gasolina, por sus tremendas posibilidades de difusión que tienen tanto para lo bueno como para lo malo. Una simple acción que se divulga y difunde a través de las redes sociales en principio adolecería de esa característica de la reiteración. La mera reproducción del acto prácticamente incorpora repetición del acto. Si mil personas visualizan un vídeo que he mandado vejado a alguien, mil veces que es repetida la acción.

La Comunidad de Madrid lleva 2 años trabajando en un proyecto a largo plazo con diferentes intervenciones. ¿Podrías explicárnoslas un poco?
Desde este proyecto se llevan diferentes acciones. Formación y sensibilización de equipos directivos, padres y profesores. Hemos protocolizado los procesos de intervención e implementado el uso del test Sociescuela, una herramienta fácil de aplicar en las aulas, para conocer el clima social que hay en ellas. Permite a los docentes detectar posibles puntos de conflicto, antes de que una situación estalle.

Has participado también en una publicación junto a Save the Children. ¿En qué consiste?
Esta publicación pretende servir de guía para los padres de niños que puedan estar implicados de alguna forma en una situación de acoso. Se analiza la situación tanto desde el punto de vista de la víctima, como desde el agresor y el observador. Se recomiendan preguntas para hacerles a sus hijos así como pautas de actuación que pueden seguir si se diera la ocasión.