La vuelta al cole

Un gran paso para los más pequeños convertido en desafío. Acompañarles durante este proceso será fundamental.

Jaime Picatoste Legazpi
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1. Cada niño es único, por lo que todo lo que se pueda plantear debe ser desde su singularidad. Supone éste un reto para los más pequeños, ante el que debemos ser sensibles y saber dejar a un lado las prisas del mundo adulto. Entre otras cosas, por suponer una experiencia primaria, de las que pueden marcar el resto de experiencias similares. Y bien llevada, supondrá un aprendizaje de vida para ellos que les ayudará a afrontar los futuros retos que la vida les ponga. Resaltamos algunos puntos importantes en este proceso:

2. La importancia de la rutina.
Es una gran aliada para los más pequeños. Su ausencia los coloca ante una incertidumbre que no son capaces de sostener, despertando en muchas ocasiones picos de ansiedad. Y cuando hablamos de colegio, son varios los retos que deben afrontar como para no trabajar por mantenerles una rutina estable y saludable, que les permita tener claro qué se espera de ellos.
Es por ello el primer paso a tener en cuenta ante la llegada del primer día de colegio, ya que el cambio de rutina no resulta fácil para nadie. Por lo tanto, sería conveniente empezar días antes a retomar pequeñas costumbres de lo que será la rutina que se llevará a cabo durante el curso. Todo ello puede ayudarles a ir tomando conciencia de lo que se les avecina.

3. Motivar ante el nuevo desafío que se aproxima.
Su motivación dependerá en gran medida de nosotros. Debemos ayudarles a ilusionarse y coger con ganas el año académico. Para ello podemos hacerles partícipes de pequeñas decisiones entorno al comienzo del nuevo curso escolar. La nueva mochila, el estuche y todo el material para clase, preparar el lugar de trabajo en casa, la elección de las extraescolares… En definitiva, que se atrevan a sentirse protagonistas de su hazaña.
Para los que van por primera vez al colegio, visitarlo días antes para que tenga una idea de lo que se encontrarán, calmará su incertidumbre.

4. Fomentar la comunicación.
Retomar los hábitos y ayudarles a motivarse va abriendo espacios de comunicación puesto que van descubriendo la realidad que se aproxima. Es importan
te que este espacio también recoja momentos en los que hablar sobre lo que más le preocupa de la vuelta al colegio. No solo abrimos un puente de comunicación que nos facilite estar enterados de cómo vive esas horas en el colegio para poder ayudarle en su proceso de adaptación, sino que también le mostramos lo útil que resulta acudir a los adultos ante los problemas que pueda tener.
Pero debemos tener claro que dependerá de nuestra actitud y nuestra sensibilidad el que consigamos mantener ese encuentro con los niños que nos aporte toda la información necesaria para poder acompañarles en este camino. Y nuestra calma será la llave para que se permitan a sí mismos nombrar lo que les preocupa.

5. Afrontar la ansiedad ante la separación.
Aún cuando no lloran en las despedidas, para ellos no es fácil los primeros días estar tantas horas fuera de casa. En caso de que suponga un momento de dolor para ellos, deberemos mostrar sensibilidad hacia su dolor, pero una vez más, trasmitiendo calma y seguridad en todo momento, demostrando nuestra confianza en que todo saldrá bien.
Planear algo conjuntamente antes y después de clase puede ayudarle a hacer más apetecible ese primer día.

6. Familia y escuela.
La comunicación también debe estar consolidada con el colegio. El equipo docente encargado de nuestros hijos, y nosotros como padres, somos un mismo equipo que va en el mismo barco. La comunicación entre familias y escuela es importante. Entre otras cosas, ayuda a nuestro hijo a percibir la confianza que nosotros tenemos en el espacio donde los dejamos tantas horas, y facilita a los profesores el conocer las peculiaridades de cada niño. Del mismo modo recogeremos información de lo que ocurre en las horas lectivas.

En definitiva, todas las recomendaciones parten de una misma premisa, la familia y los padres en concreto, son el andamiaje que permitirá sostener el desarrollo y construcción de la personalidad de cada uno de nuestros niños que dependerá de estos aprendizajes de vida.

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