El arte de amargarse el verano

Flota una idea en el aire de que está bien vivir de manera despreocupada con mis hábitos alimentarios o de actividad física y luego recurrir a una especie de plan de choque de cara al verano, que en muchos casos implica un cambio absolutamente drástico en comparación con los meses anteriores.

Por Robin Rica Mora | Director de la Unidad de TCA del Instituto Centta

Tras años escribiendo por estas fechas artículos sobre la importancia de los hábitos saludables, esta vez he sucumbido a la oscura realidad del verano y me he permitido, con permiso de Paul Watzlawick, la licencia de plantear algunas claves útiles para amargarnos un verano más. Para eso estamos los profesionales, ¿no? Atentos:

1. Empecemos por el principio. El caldo de cultivo para el comienzo de una dieta es la insatisfacción corporal, por lo que necesitaremos unas gotitas para comenzar a trabajar. Si se nos va la mano tampoco pasa nada, ¡una motivación extra! Resulta útil empezar por buscar y probarnos ropa de veranos pasados, cuanto más atrás podamos remontarnos mejor. ¿En serio no llevas la misma talla que en el instituto?

2. La época estival, para bien o para mal, suele implicar alguna renovación del armario. Acude a las tiendas de moda y empieza probándote la talla que te gustaría tener. A partir de ahí ve subiendo hasta que encuentres una que no te apriete. Es importante seguir esta secuencia ya que hacerlo al revés te puede dar una peligrosa pequeña alegría, ya que en general tendemos a alegrarnos con la bajada de talla. Arriesga un poco más probándote prendas con las que piensas que jamás te pondrías delante de otro ser humano en tu estado.

3. Rememora los años en los que, de forma absolutamente desagradecida, despreciabas el peso y la talla que tenías, aunque
ahora te parezca idílico. Lo que te pasaba es que no tenías la amabilidad suficiente en tu mirada. Menos mal que ahora sí sabrías apreciarlo. La gente cambia, evoluciona. Además, el que tuvo retuvo y seguro que puedes volver a estar así.

4. No te quedes en compararte con versiones más delgadas de ti mismo/a. Aprovecha también para compararte con tu entorno cercano, familiares o amigos. También con compañeros de trabajo o de clase y gente desconocida. Si ellos pueden estar delgados/musculados/tonificados, tú también. No es difícil.

5. Acércate a contenido relacionado con cómo estar más delgado/musculado/tonificado. Tienes para elegir tanto en internet como en revistas en papel. El conocimiento es poder y cuando más sepas mejor. Las novelas y los periódicos están sobrevalorados en estas fechas. Lee sobre cuáles son las claves para conseguir tus objetivos antes de los primeros días de playa. Añade la recomendación Nº3: compárate. Eso del Photoshop de los modelos de las revistas es un cuento de gordos para sentirse mejor en su desdicha. Esa gente existe tal cual la ves. Te habrás cruzado con ellos cientos de veces en la calle.

6. Bien, los consejos anteriores te habrán ayudado a generar en tu cabeza el contenido necesario para tu objetivo, pero hay que pasar de las musas al teatro y hacer algo. No te quedes lamentándote por tu cuerpo. Es la hora de ponerse en acción. Recuerda que el tiempo es tu enemigo. Comienza la dieta ya. Tienes la información y esa incomodidad contigo mismo que te llevará al éxito. Frases como “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” o “nunca es tarde para empezar” pueden serte útiles. ¿Perderlo todo en un mes? ¡Claro, hemos venido a jugar!

7. Tienes una amplia variedad de dietas para elegir. Por macronutrientes, por colores, por tipo de alimento, por manera de cocinarlos, según el día, según la hora…selecciona una o mejor aún, mezcla. Estas sobradamen
te informada y preparada para diseñar tu propio plan nutricional. Los dietistas-nutricionistas son unos sacacuartos que sólo van a decirte cosas que ya sabes. Además, ¿quién mejor que una misma para saber lo que necesita? En cualquier caso, todo lo 0,0, light, bajo en calorías, bajo en grasas es bueno para ti. Incluso sin gluten. Por qué no.

8. Apúntate al gimnasio y ve a diario. Cuanto más, mejor. Cinta, bici, elíptica, pesas, TRX, clases colectivas…dedícale tiempo y continúa observando a la gente. Ya estarás con tus amigos en otro momento. Descansar es para débiles y eso del desgaste muscular un cuento de vagos.

9. La culpa es una gran aliada si se administra bien. Utilízala cada vez que te salgas de la dieta, cada vez que no acabes una serie en el gimnasio o que no soportes la rutina de cardio. Es un signo de tu debilidad y si no te sientes culpable no vas a poder resarcirte. No tengas miedo de compensar con un poco más de gimnasio al día siguiente y/o algo menos de comida. Todos sabemos que el cuerpo funciona así.

10. Por último, no temas a recurrir a otros trucos. Ve más allá. Envuélvete en papel film, un buen lingotazo de vinagre en ayunas… no descartes crearte tu traje-sauna aprovechando el abrigo unos días más, quizá dentro de casa. Eso de que los líquidos se recuperan con el siguiente vaso de agua es una patraña.
Siguiendo al dedillo todas estas pautas tienes prácticamente al 100% garantizado el verano de tu vida. El dato de que el 40% de las personas con Bulimia
Nerviosa y Anorexia Nerviosa cayeron en la enfermedad a través de una dieta de verano seguro que no va contigo. A ti no te va a pasar, es algo puntual, todo el mundo lo hace, es normal cuidarse un poco más en verano… ¿verdad?

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