5 consejos para mejorar tu pareja

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Las relaciones de pareja resultan ser una de las principales motivaciones por las que las personas acuden a terapia. Muchas son las energías que los terapeutas y sus pacientes utilizan para identificar los problemas que afectan a las bases de una relación.

Le gustaría recorrer algunas ideas preconcebidas sobre lo que es una relación de pareja, qué puede influir en la constitución de la misma y, por lo tanto, en las expectativas que proyectamos en los vínculos de pareja. Y es que, a menudo, estamos influenciados por estas “verdades” que nos marcan las pautas de cómo deberían de ser las relaciones.

“Lo más importante de la pareja, para su estabilidad, es el amor”.
Esta afirmación no es cierta puesto que el amor es un elemento más, tan importante como otros. Multitud de mitos sobre el amor romántico dibujan escenarios donde parece que lo más relevante en este mundo es amar y ser amado. Ideas que traen consigo otras más perversas, como dependencia, sufrimiento, sacrificio y que al mismo tiempo generan unas expectativas en el vínculo de pareja que esta no siempre puede sostener.

“El problema que nosotros tenemos es culpa de mi pareja”.
Es frecuente pensar que los problemas que surgen en una pareja son causa de determinados elementos concretos que hay que identificar. Muchas son las veces que los miembros de la pareja sitúan estos problemas en el otro y lo cierto es que la pareja es tan sumamente compleja que difícilmente podemos hablar de causa-efecto. Para que surja una crisis en la pareja tienen que entrar en escena multitud de elementos que no nos permiten simplificarlo a “Es culpa de…” “Si tu hicieras o no hicieras…”. Para comprender un problema de pareja, tenemos que identificar todos los elementos que entran en juego y las relaciones que establecen en un momento concreto de la misma.
Esto nos obliga a contextualizar las situaciones problemáticas y depositar una mirada circular y no tanto lineal (causa-efecto). Quizá este sea el elemento más complejo de aceptar en ambos miembros, ya que supone aceptar mi parte “de culpa” en esta problemática
y pareciera que se está justificando, a mi entendimiento, el mal hacer por parte de mi pareja. Es trascendental entender como ambos construimos escenarios que nos acaban resultando problemáticos.

“ Si me quisieras realmente harías…”
No hay verdades absolutas. Hay tantas parejas como personas y a su vez, tantos problemas de pareja como personas, lo que implica que la solución para uno, no necesariamente tiene que ser para el otro o para todos. Cada persona y cada pareja tiene sus propias necesidades y por mucho que queramos, las nuestras no tienen por qué coincidir con las del otro y esto no es culpa de nadie. No hay parejas buenas o malas, hay parejas que funcionan o no funcionan.

“Las buenas parejas no discuten”.
La estabilidad no es la ausencia de problemas, de hecho, la ausencia de problemas suele ser sinónimo de disfuncionalidad en la relación. La pareja es una constante negociación entre tú y yo sobre nosotros. Y todo ello genera una gama de emociones amplísima. El problema no son estas emociones, es lo que hacemos con ellas para resolverlas y construir algo común que nos sirva.
Aceptando estas ideas preconcebidas sobre las relaciones de pareja, podríamos pensar en algunas claves que nos ayudarían a mejorar la salud del vínculo:
Dices “Es mío”. Si no es nuestro, no es mío ni tuyo. (Jodorowsky)
En una pareja estamos tú, yo y nosotros. Entendemos “nosotros” por lo que ambos hemos construido, como si fuera un tercero del que los dos somos responsables. Esto implica que si quiero que mi relación salga adelante, tengo que tener presente que soy responsable de cuidar a todos los participantes en esta relación, a mí, al otro y a lo nuestro. Como si de un hijo se tratara, necesita atención, dedicación y espacio.
Hay algo peor que la muerte, peor que elsufrimiento, es cuando uno pierde el amor propio
(Bucay)

Si realmente queremos que la relación de pareja salga bien, tenemos que incorporarnos en ella. Esto implica que para querer al otro y ocuparme de él, para querer más nuestra relación de pareja, tengo que quererme y responsabilizarme de mí, de mis necesidades, de mi intimidad, de mi independencia. Y para ello tengo que ser más cosas que lo que soy en mi relación de pareja y eso solo pasa por no restringir el resto de relaciones con otras personas. Te quiero más porque quiero a otras personas también. La endogamia acaba asfixiando la relación de pareja, ser independiente es depender de más relaciones.
La causa de la mayoría de las relaciones de pareja está en la falta de reconocimiento mutuo
(Domenico Cieri Estrada)

A menudo las parejas se ven envueltas en discusiones eternas y aunque el contenido varíe y aparentemente sea sobre cosas distintas en cada ocasión, lo cierto es que es siempre la misma pelea.
Es frecuente que, tras la misma, al ser preguntados, ya no recuerden porque estaban discutiendo. Detrás de cada discusión, independientemente de cuál sea el motivo, siempre hay una necesidad de que el otro me reconozca. Una de las ventajas que tienen las relaciones de pareja es aportar identidad a través de la pertenencia. Es importante mirar y sentirse mirado y en este caso el ruido de las discusiones lo hace imposible. Con lo cual, tengo que responsabilizarme de salir del ruido y construir una interacción en la que sea fácil ser visto. Para eso hay que esforzarse, conducir las discusiones a escenarios donde lo importante no sea quién tiene razón, sino aceptar que los dos la podemos tener.
Otros elementos como la flexibilidad, el respeto, la trasparencia o la confianza, son igualmente importantes, pero en el artículo de este mes, queríamos reseñar algunos de los elementos que consideramos que tienen más importancia y sobre los que se reflexiona menos.

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